LA TRAMPA DEL BIDÓN PEGAJOSO

CICLISMO
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LA TRAMPA DEL BIDÓN PEGAJOSO

Como en cualquier otro deporte profesional, los ciclistas también necesitan ayuda en ocasiones. Sin embargo, se plantea la cuestión de cuánta ayuda externa se considera aceptable y cuándo una ayuda normal se convierte en una trampa. El truco del «bidón pegajoso» parece situarse perfectamente en un punto intermedio.

 

El bidón pegajoso es el mejor amigo de un ciclista agotado. Cuando el ciclista se ve descolgado del pelotón, el director del equipo acelera el coche para ponerse a su lado. En cuanto el ciclista está a su alcance, el director le entrega un bidón de agua desde la ventana abierta. Y ahora llega el momento fatídico…

Mientras se produce la entrega, ambas partes se «pegan» al bidón con fuerza para que el ciclista pueda obtener un empujón extra gracias al impulso del coche. El truco se llama el «bidón pegajoso» porque las manos de ambas personas parecen completamente pegadas al bidón.

Obviamente, la práctica no es nada desconocida para los jueces. En caso de que el traspaso se prolongue un poco más de lo aceptable, un rápido toque de bocina de los jueces de la carrera advierte a los ciclistas que deben tomar el bidón y volver a poner las manos en el manillar.

Si la asistencia supera un límite no escrito que puede ser de hasta dos segundos, el ciclista puede ser sancionado. Las sanciones varían considerablemente, desde ligeras multas pecuniarias hasta la descalificación de la carrera, lo que hace que todo el asunto sea confuso tanto para los corredores como para los comisarios de carrera.